La cartelera de esta semana nos ha ofrecido una nueva película de judíos que luchan por sobrevivir y escapar a la barbarie nazi, y también un nuevo episodio de la resistencia armada que en tantos países se organizó tras la invasión germana de sus países. ¿Héroes con un aliento de humanidad o guerrilleros hambrientos de sangre y venganza? No es fácil, en tiempos de guerra, determinar dónde comienza la defensa propia o de la patria y dónde se pasa a transitar por territorios de irracionalidad o animalidad. Solo en la respuesta individual y personal pueden apreciarse indicios de lo que mueve a quien empuña una metralleta. La semana pasada cuestionábamos el modo en que Flame lo hacía en “Flame y Citron”, movido más por la ira y deseos venganza, sin respetar ciertas reglas de guerra o a los mismos civiles indefensos, y nuestro protagonista acaba convirtiéndose en un antihéroe… por mucho que entregase su vida a limpiar las calles de Copenhague de salvajes asesinos y fuese recogido al ralentí por la cámara.

Ahora, en “Resistencia” -por cierto, muy previsible y convencional aunque entretenida- encontramos nuevos partisanos, en esta ocasión judíos en territorio bielorruso que han sufrido en sus carnes y familias la atrocidad nazi. Son tres hermanos que se han refugiado en un bosque que conocen bien y a los que se les unen muchos más con el tiempo, hambrientos y sin esperanza. Aunque los judíos no deben luchar con armas y Tuvia –el mayor de la familia– le dice a su hermano Zus que “no pueden ser como ellos” (los alemanes), éste le responde que no… “pero sí matar como ellos”. Más adelante, será una bella universitaria, Lilka, quien le recuerde al jefe Tuvia que los del gueto se unieron a él “aferrándose a la humanidad, no a la animalidad” cuando la vida de un recién nacido está en peligro –se había dado orden de evitar los embarazos por no poder atenderlos en esas circunstancias–. Detrás de las actitudes de sendos hermanos late la cuestión de si se puede permanecer en la integridad personal mientras se acude a la violencia –y más si se hace de manera arbitraria– para sofocar la misma violencia. En el fondo, hablamos de si el fin justifica los medios… pues la causa de Zus no es del todo desviada. El problema es que en él esas “acciones justicieras” dejan una huella de animalidad que le empobrece y embrutece, y que no puede traer más que nuevas injusticias.

Por otra parte, viendo esta película de Edward Zwick he tenido la impresión de asistir a una “historia judía” hasta la médula, y no porque sus protagonistas –inspirados en personas reales– lo sean, sino por lo que subyace y se respira en cada plano. Los hermanos Bielski parecen ser unos Macabeos contemporáneos que se lanzan al monte para sobrevivir a la ira de sus enemigos, mientras que Tuvia se erige como en nuevo Moisés que “les conduce hacia verdes praderas” atravesando las aguas –así de literal sucede en la película– mientras que sus perseguidores tratan de acabar con ellos. Pero no hace falta que nos vayamos al pasado remoto del pueblo hebreo, porque los tristes acontecimientos de estos días en Gaza vuelven a mostrarnos a un pueblo particular y distinto al resto, con unos fuertes lazos que les unen frente al peligro que les aísla “en un bosque”, siempre tentado a responder con más fuerza –con toda la fuerza, si es necesario– y dentro del que se levantan voces pacifistas y humanitarias frente a otras más radicales y sanguinarias. Sin justificar las acciones palestinas ni las israelitas, sin entrar a valorar quién tiene más culpa y responsabilidad en tantas muertes, da la impresión de que ese no es el camino para resolver el conflicto, y que la ley de la fuerza –y la del talión– hace tiempo que fue superada por la de la tolerancia y la convivencia: parece que algunos –de uno y otro bando– no se han enterado.
En las imágenes: Fotogramas de “Resistencia” – Copyright © 2008 Grosvenor Park Productions y Bedford Falls. Fotos por Karen Ballard. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.
Publicado el 13 enero, 2009 | Categoría: 6/10, Año 2009, Bélico, Drama, Gran Bretaña, Hollywood, Opinión
Etiquetas: Edward Zwick, Flame y Citron, guerra, Resistencia
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