[7/10] Pocas veces hemos asistido a un drama tan profundo y silencioso con la soledad de único protagonista. “Nothing personal” es como la lluvia fina de Irlanda que cae suave y constantemente hasta que uno se da cuenta de que está empapado. A esas tierras irlandesas llega Anne, una joven holandesa que vaga huyendo de una relación fracasada; quiere estar sola, pero en la costa de Connemara acepta un trabajo por comida en casa de Martin, hombre maduro y solitario desde la muerte de su mujer. Entre ellos se da un pacto de respeto de su soledad, sin preguntas personales ni ninguna relación que vaya más allá de lo laboral o de la mera educación. Pero la sima en que están hundidos es muy profunda, lo mismo que la sensibilidad y la herida emocional que sienten. Entonces surgen nuevos sentimientos que se debaten entre protegerse en el aislamiento y afrontar la necesidad de afecto, porque ambos desean la soledad y a la vez luchan por escapar de sus lazos.

La debutante Urszula Antoniak nos brinda con una joya emocional contenida y sobria como los parajes irlandeses, seca y austera como los diálogos de sus protagonistas. Muchos silencios porque bastan las miradas de dos seres sumidos en la tristeza, en el desencanto de la vida, en la pesadumbre. Han vivido experiencias duras y dolorosas, y han perdido la inocencia y frescura del primer amor: tienen “el talento de saber cuándo hay que parar”, en palabras de Martin. Y, sin embargo, en ese caldo de soledad se encuentran el uno al otro, en una relación sentimental muy especial que quizá en otro tiempo hubiera prosperado. El trato entre ellos pasa de manera gradual de la cerrazón y desconfianza grosera a la cortesía de la educación, hasta que el descubrimiento del otro como semejante y el atractivo del misterio que esconden termina por acercarles y abrir su intimidad. No hay pasado entre ellos y apenas hay presente, pero éste queda sugerido de manera extraordinariamente sutil como fascinante.

Silencios y palabras mínimas e intrascendentes, miradas profundas que dejan ver almas heridas, y un ambiente que refuerza esa sensación de soledad y de huida de la misma vida buscando libertad. La música que escuchan habla por ellos y de su exquisita sensibilidad, lo mismo que algunos planos como esa manera de recoger y tocar las algas… que nos indica la necesidad de sentir la vida. Una planificación muy cuidada y con gusto por los planos largos, la voluntad de sugerir sensaciones sin llegar a contar nada, de crear atmósferas y eludir el pasado con la elipsis, todo con el riesgo de caer en lo pretencioso y solemne que evita con habilidad la directora.

Sus dos protagonistas, Stephen Rea y Lotte Verbeek, realizan trabajos muy contenidos y sobrios, con gestos elocuentes de corazones endurecidos que no se dejan ayudar, pero que saben que necesitan de alguien que les rescate… y por eso luchan por salir del pozo. La historia se estructura en cuatro capítulos que comienzan y terminan destilando soledad, soledad, soledad… con abundantes gotas de pesadumbre y pesimismo. La película obtuvo seis premios en Locarno, entre ellos el de mejor opera prima, mejor actriz y la Mención Especial del Jurado.
Calificación: 7/10
En las imágenes: Fotogramas de “Nothing personal” – Copyright © 2009 Rinkel Film & TV Productions. Distribuida en España por Isaan Entertainment. Todos los derechos reservados.
Publicado el 21 julio, 2010 | Categoría: 7/10, Año 2010, Críticas, Drama, Holanda
Etiquetas: crítica, Lotte Verbeek, Nothing personal, soledad, Stephen Rea, Urszula Antoniak
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1 agosto, 2010. 11:21 pm
[...] sentidas y dejando un lugar para la reflexión. Algunos de esos buenos trabajos son “Nothing personal”, “Villa Amalia”, “Madres e hijas”, “Entre nosotros” y “La vida privada de Pippa [...]
2 agosto, 2010. 9:26 am
la verdad, me encantó. pero tres dudas. A LOS QUE NO LA HAYAN VISTO LES ACONSEJO QUE NO SIGAN LEYENDO, XQ VOY A HABLAR DE LA PELI Y SE LA PUEDO DESTRIPAR.
a) ¿se suicida xq la protagonista quiere ser como él “vivir sola, sin que nadie le hable y sin que nadie le escuche”?
b) el final es en castellano, ¿se supone que se traslada a españa, o de repente te meten doblaje sin venir a cuento?
c) “el talento sabe cuándo parar”. ¿significa que una vez que “llega” el amor, irremediablemente ese amor va a acabar y por tanto la muerte le va a privar del declive de ese mismo amor? ¿ese egoismo es amor?
un abrazo. los cines casablanca deberían ser patrimonio de la humanidad…
2 agosto, 2010. 4:48 pm
Nosferatu, pienso que lo de “saber cuándo parar” va en la línea de no implicarse demasiado en un nuevo enamoramiento para no sufrir el desencanto o la pérdida una vez más… (según se trate de ella o de él). No quieren volver a tomar afecto por nadie, y por eso se han aislado… y él deja de tomar su medicación o se suicida por falta de sentido vital, y ella no quiere echar raíces en ningún lugar (en la última escena, efectivamente, ha dejado Irlanda para llegar a Andalucía, como antes había abandonado Holanda; el castellano está en el original: no es doblaje). Ambos quieren soledad y afecto a la vez… y de ahí el plano final cenital, una vez él ha muerto y no cabe una relación y compromiso personal para el futuro. Al menos así lo he visto yo.
Un saludo,
10 agosto, 2010. 2:26 am
[...] Artículo publicado en La Mirada de Ulises. [...]