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“Declaración de guerra”: Maratón emocional contra el cáncer

[8/10]   Romeo y Julieta son dos jóvenes parisinos que se conocen en una discoteca y que, lógicamente, se enamoran al instante… porque así estaba escrito. La felicidad es máxima con la llegada del pequeño Adán, pero pronto se trunca cuando diagnostican un cáncer cerebral a ese niño que aún no ha cumplido los dos años. Comienza entonces un maratón emocional y una lucha contra la enfermedad, con pruebas y tratamientos interminables, con derrumbes y temores… que deben afrontar juntos. Esta es la historia de los protagonistas de “Declaración de guerra”, película en la que Valérie Donzelli y Jérémie Elkaïm -ella directora, y ambos guionistas y actores- vuelcan su propia experiencia con su hijo Gabriel a quien dedican el trabajo.

La frescura y los aires de libertad que desprende “Declaración de guerra” son tan deudores de la realidad autobiográfica como de una estética y narrativa heredera de la Nouvelle Vague. Cada plano respira autenticidad y por eso la cámara baja a la calle y se mete en los hospitales, mientras que cada escena busca adentrarse en el alma de esos padres atribulados y en su lucha por poner buena cara a un dramón para el que no están preparados, y cada recurso del lenguaje cinematográfico se pone al servicio de una verdad que huye de la manipulación sin rechazar por eso la emoción sincera. En esta batalla sin cuartel con la enfermedad, Donzelli consigue momentos de intenso dramatismo para poco después oxigenar la escena con leves apuntes de humor desenfadado, o hacer que Romeo y Julieta se pongan a cantar en un autobús siguiendo la mejor tradición del musical francés. Son intentos de la pareja para evitar empantanarse en la tragedia, para mantener la fe y las fuerzas necesarias en esa guerra declarada al cáncer.

Un montaje muy dinámico y un tempo preciso permiten hacer avanzar la historia sin brusquedades ni caídas de ritmo. El guión no se entretiene morbosamente en el dolor ni en el sufrimiento del niño, pues busca más bien ahondar en el compromiso de la pareja para afrontar juntos la enfermedad del pequeño, para no hundirse ni dejarse arrastrar por el pesimismo, para no claudicar ante los temores que les asaltan. Romeo y Julieta se sirven de un amuleto y de una oración, del aliento familiar y de la ayuda del Estado, pero fundamentalmente se apoyan el uno en el otro “porque podemos superarlo”. Incluso tras la escena de la “fiesta de los besos” que está un poco fuera de lugar, la cámara sabe extraer de los rostros de ambos un sentimiento de angustia dominada, de miedo contenido, de resistencia largamente sostenida… que tratan de disimular y esconder, pero que termina por aflorar en su semblante.

La realidad queda recogida con vigor por una cámara que permanece pegada al terreno, por un narrador que informa con voz en off y de manera lacónica y desdramatizada lo que va sucediendo, y por una fotografía fría que busca la verdad del documental y que sin embargo transmite la calidez de lo humano. La selección de la banda sonora y de las canciones es ejemplar, lo mismo que su montaje en una historia que aúna sentimiento y adversidad, con unos primeros momentos de luminosa jovialidad seguidos de otros de incertidumbre y crisis… mientras unos insertos anuncian ya el avance de las células cancerígenas. Hay escenas antológicas como aquella en que se va informando del diagnóstico a cada uno de los personajes, y otras cargadas de máxima tensión como cuando la madre irrumpe enloquecida en el quirófano… Por otra parte, resultan formidables las interpretaciones de Valérie Donzelli y Jérémie Elkaïm, cuyos rostros dejan ver dolor, amor, miedo y tesón… casi sin solución de continuidad.

A pesar de lo que pueda parecer, “Declaración de guerra” no es un melodrama lacrimógeno facilón -aunque hay drama y emoción suficientes- porque su mirada es más honesta y esperanzada que trágica y estereotipada, porque se esfuerza en ser positiva y constructiva sin caer en lo complaciente ni en lo moralizante. Por eso, en esta buena película francesa asistimos a un maratón emocional lleno de fuerza y de riesgos narrativos, a un admirable intento por hacer luminoso el dolor sin dejar de mostrar su dureza, a la épica de unos padres en su lucha contra el cáncer que corre pareja a la dulce catarsis que vive el espectador mientras acompaña a Romeo y Julieta en su agridulce destino.

Calificación: 8/10

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En las imágenes: Fotogramas de “Declaración de guerra”, película distribuida en España por Golem © 2011 Rectangle Productions y Wild Bunch. Todos los derechos reservados.

Publicado el 13 febrero, 2012 | Categoría: 8/10, Año 2012, Críticas, Drama, Francia

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